La circuncisión es un procedimiento quirúrgico que implica la extirpación total o parcial del prepucio del pene. Los primeros testimonios de la circuncisión aparecen en antiguas pinturas egipcias de más de 5.000 años de antigüedad. En el libro del Génesis (17: 10-14), la circuncisión representa la alianza realizada por Dios con Abraham y sus descendientes.

El prepucio forma la cubierta de la cabeza del pene (el glande) . Es muy rico en nervios encargados del tacto, y el movimiento del prepucio sobre el glande proporciona algunas de las sensaciones de placer que se experimentan durante coito.

Alrededor de la quinta parte de los hombres de todo el mundo han sido circuncidados, sobre todo por motivos religiosos y culturales cuando el procedimiento se realiza poco después del nacimiento o en la pubertad. Aunque hay adultos que se someten a la circuncisión como un acto de devoción religiosa, la circuncisión a esta edad se realiza normalmente por razones médicas.

Los hombres adultos que fueron circuncidados siendo bebés no suelen referir problemas sexuales relacionados con la circuncisión, sin embargo, los hombres circuncidados siendo adultos sexualmente activos pueden referir una reducción o alteración de la sensibilidad en el pene, si bien en la práctica esto no es frecuente y generalmente conlleva una mejoría respecto de la situación que ha motivado el realizarla.

En adultos, el procedimiento se realiza con anestesia local, siendo de tipo ambulatorio. Es niños, se realiza con sedación o incluso anestesia general dependiendo de la edad.

Las razones para la circuncisión se engloban en tres grandes grupos:

  • Circuncisión por una indicación médica directa.
  • Circuncisión para prevenir futuras enfermedades.
  • Circuncisión como acto de devoción religiosa.

Circuncisión por una indicación médica directa

Prepucio no retráctil en niños

En contra de la creencia popular, en casi ningún niño recién nacido se puede retraer el prepucio (retirarlo hacia atrás). Aunque lo hagan con su mejor intención, los padres no deben intentar limpiar bajo el prepucio hasta que éste no sea totalmente retráctil por sí mismo, puesto que los intentos de retirar hacia atrás un prepucio no retráctil pueden producir dolor o incluso heridas.
Aproximadamente el 50% de los niños de un año tienen un prepucio no retráctil, así como el 30% de los niños de dos años, alrededor del 10% de los de cuatro años y cerca del 5% de los de 10 años. Este pequeño porcentaje en los que persiste el prepucio no retráctil tienen mayores posibilidades de desarrollar fimosis.

Fimosis

Entre el 1 y el 1,5% de los niños presentarán este problema al cumplir los 17 años.  En esta dolencia, la abertura del prepucio es muy estrecha, impidiendo su retracción.

Algunas veces, el borde del prepucio tiene un color blanquecino, aspecto de cicatriz, poca elasticidad y no se arruga al retraerlo. Estas alteraciones del prepucio se conocen como balanitis xerótica obliterante; en la mayoría de los casos es aconsejable la circuncisión. Es relativamente frecuente encontrar esta situación en pacientes diabéticos o en aquellos con episodios repetidos de infección.

Los síntomas pueden incluir:

     Irritación o sangrado en el borde del prepucio.

     Escozor o dolor al orinar (disuria).

     Incapacidad o dificultad para orinar.

Balanopostitis aguda

Esta dolencia provoca enrojecimiento e hinchazón del prepucio, junto con aparición de pus en el espacio situado entre el prepucio y el glande. A veces, todo el pene está hinchado e inflamado. Entre el 3 y el 10% de los niños padecerán este trastorno, dependiendo de cómo se defina la dolencia. La balanopostitis constituye, en raras ocasiones, el primer síntoma de diabetes. Si no existe de forma evidente una causa que lo produzca, el único tratamiento necesario consiste en adoptar simples medidas de higiene, tomar un
calmante suave y no retirar el prepucio. En la mayoría de los casos, el paciente se recupera sin más intervención. La circuncisión sólo se realiza cuando el trastorno es recurrente y resulta molesto.

Parafimosis

Esta dolencia se produce cuando se retira hacia atrás el prepucio enérgicamente por detrás del surco coronal del glande o cabeza del pene, sin volver a colocarlo después en su sitio. El prepucio actúa como un torniquete apretado alrededor del glande, produciendo un intenso dolor, requiriendo atención médica urgente. Esta dolencia puede tratarse a veces apretando firme pero suavemente el glande, hasta que el prepucio pueda deslizarse de nuevo sobre él. Si esto no es posible, hay que reducir la parafimosis bajo anestesia local. La circuncisión a veces es necesaria en estos casos.

Circuncisión para prevenir futuras enfermedades

Prevención

La prevención de enfermedades es la segunda causa más frecuente para realizar la circuncisión tras los motivos religiosos, aunque existen pocos datos sobre si tiene algún efecto beneficioso sobre la salud futura. Es más probable que la práctica tenga su origen en ciertas tradiciones culturales.

Complicaciones

Por fortuna, las complicaciones de la circuncisión son relativamente poco frecuentes. Entre ellas se incluyen:
Hemorragias. Evitar las erecciones en el postoperatorio inmediato disminuirá mucho tal incidencia.
Disminución de la sensibilidad del pene.
Infección (poco frecuente).
Lesiones en la uretra (poco frecuente).
Amputación del glande (poco frecuente).