Vasectomía

Es una técnica quirúrgica de esterilización, de intención definitiva, que constituye el método más simple y seguro de esterilizar al varón. La técnica se basa en la interrupción de la vía espermática por la sección de ambos conductos deferentes (los que transportan los espermatozoides hasta el área prostática) a nivel escrotal. La técnica se realiza generalmente con anestesia local, en régimen ambulante y las complicaciones son mínimas, siendo por ello más sencilla que la esterilización de la mujer.

La vasectomía suele ser solicitada por parejas estables que no desean tener más hijos. También se solicita por el riesgo de transmisión de enfermedades a la descendencia, el riesgo de embarazo por problemática femenina, intolerancia de métodos anticonceptivos, edad avanzada de la esposa, etc.

Técnica

El procedimiento se realiza en un quirófano, con las medidas de asepsia y el instrumental adecuados. El paciente se coloca tumbado hacia arriba, y se rasura y desinfecta el área donde se hace la incisión.  Se infiltra con anestesia local alrededor del conducto deferente de cada lado, localizado en una zona por encima de ambos testículos.

La vasectomía puede realizarse a través de una incisión en la zona media o de dos pequeñas infecciones laterales, siendo esto más frecuente. Se llega hasta los conductos deferentes y se corta una porción de cada uno de ellos, pudiendo fulgurar y/o ligar los extremos. Opcionalmente, y para mayor seguridad, se puede interponer una lámina de tejido entre ambos cabos. En la piel se coloca unos puntos que se reabsorben en unos días, por lo que no hace falta que se retiren. Por lo general, el paciente puede regresar a su  domicilio inmediatamente y reanudar al día siguiente una actividad laboral que no requiera una actividad física intensa. Durante una semana hay que evitar ejercicios fuertes y levantar pesos. Las relaciones sexuales pueden tenerse cuando cesen las molestias en los genitales, manteniendo las medidas anticonceptivas utilizadas hasta que se verifique en un seminograma la ausencia de espermatozoides, momento en el cual se dará el alta.

De modo muy infrecuente, tras la intervención pueden aparecer hemorragias (en los bordes de la herida, e incluso hematomas en escroto y pene), inflamación  o infección (del testículo, del epidídimo o del deferente. Más raramente, puede acumularse cierta cantidad de líquido entre las capas del testículo (hidrocele). El escroto también puede resultar dolorido, y sentir dolor en esa zona e incluso en el bajo vientre de forma transitoria; estos síntomas pueden aliviarse llevando ropa interior ajustada que haga de soporte y tomando la medicación que le prescriba el cirujano. De forma más tardía, hay casos en los que persiste cierto dolorimiento en la zona del testículo, que incluso en algunos casos puede mantenerse cierto tiempo, precisando tratamiento específico (síndrome tardío postvasectomía). No hay que olvidar que el conducto puede recanalizarse a pesar de todas las medidas que se han reseñado (0,6-1,4% de los casos, pero estas cifras varían según varios estudios y la técnica utilizada), por lo que es obligado comprobar la ausencia de espermatozoides.

La vasectomía no tiene un efecto inmediato….

Después de la operación todavía queda esperma en la porción de los conductos deferentes cercana a la próstata. Así que es necesario emplear otro método anticonceptivo durante algún tiempo. Alrededor de tres meses después de la vasectomía es necesario realizar uno o dos pruebas de semen – en un intervalo de dos o cuatro semanas – para comprobar si los espermatozoides han desaparecido. Una vez que esta circunstancia se verifica,  el paciente es dado de alta y no tiene que recurrir a otro método anticonceptivo.

La vasectomía no afecta al nivel de deseo ni al orgasmo, y únicamente reduce el volumen del eyaculado en torno a un 10%.   Conviene recordar que la vasectomía no protege frente a las enfermedades  venéreas.

¿Hay vasectomía “reversible”?

Es fundamental el considerar que después de la vasectomía ya no pueden tenerse hijos. Algunas personas han  oído decir que la vasectomía es un procedimiento  reversible, pero eso es inexacto. Según el tipo de técnica que se emplee, la reversión puede facilitarse. Por ello, quien esté pensando en someterse a  una vasectomía debería primero estar bien seguro de que  después no se arrepentirá.Pero las circunstancias personales pueden cambiar (cambio de pareja, pérdida de hijos, etc) y plantearse una reversión de la vasectomía. Aproximadamente se solicita esto en el 1-3% de los vasectomizados. Habitualmente, y sobre todo si se utiliza microcirugía para la sutura de los cabos del conducto deferente en la reparación, se consiguen espermatozoides en el eyaculado en más del 90% de las intervenciones. No obstante, sólo se produce embarazo espontáneo en alrededor de la mitad de los casos.

¿Existen alternativas a la vasectomía?

Algunos fármacos se han estudiado como alternativas, pero por el momento se han desestimado por los efectos secundarios que pueden producir.

También se han desarrollado otros métodos para interrumpir el conducto deferente pero, en general, el porcentaje de fallos es bastante mayor que la vasectomía tradicional y no se usan en la práctica diaria.