Sin duda tanto hombres como mujeres experimentan síntomas relacionados con la producción de las hormonas sexuales (esteroides sexuales) cuando envejecen.  Se debe tener en cuenta que este descenso de producción de hormonas sexuales es un proceso natural y no una enfermedad¡¡. Estos cambios son inevitables, aunque afectan a cada persona de manera diferente. Así, mientras algunas personas experimentan muy pocos síntomas, otras quedan completamente incapacitadas.

En las mujeres, el descenso de la producción de hormonas sexuales es relativamente brusco y suele producirse en unos meses o años, aproximadamente en la 4ª-5ª décadas de la vida.

En los varones, el descenso de la producción de hormonas sexuales es mucho más gradual, pues tarda más bien décadas en lugar de meses o años. Pueden aparecer cambios mentales y físicos, pero son mucho más sutiles y difíciles de percibir. La producción de testosterona (hormona sexual principal que determina el sexo masculino) desciende gradual y progresivamente a partir de los 40 años. La testosterona plasmática y, sobre todo, la fracción libre (activa), disminuyen con la edad.

Una considerable evidencia respalda el uso de sustitución de estrógenos en las mujeres menopáusicas, pero la sustitución de hormonas en hombres mayores es muy polémica.

¿Qué son los andrógenos?

Los andrógenos son hormonas esteroides con efectos específicos en el crecimiento de los tejidos (músculos, grasa, piel, pelo y otros) y la función cerebral. En el hombre, el principal andrógeno circulante es la testosterona, que se produce principalmente en las células de Leydig del testículo (95%), y el resto en las glándulas suprarrenales (5%), debido transformación periférica de otro andrógeno, la androstendiona. Otros andrógenos (dehidroepiandrostendiona (DHEA), su sulfato (DHEAS), y dihidrotestosterona (DHT)) también se producen en la corteza suprarrenal. Sólo la fracción libre (activa; no unida a proteínas) de testosterona es capaz de penetrar en las células sensibles a andrógenos, y allí se convierte en dihidrotestosterona (DHT), que tiene una actividad dos veces más potente que la T. 

La deficiencia de andrógenos puede ocurrir en hombres jóvenes, incluso en niños y adolescentes, como resultado de una lesión del testículo, de la hipófisis,  irregularidades genéticas o desórdenes metabólicos. Es muy importante que reciban asesoramiento especializado en una fase temprana y sigan una terapia de sustitución de andrógenos. Ésta es la práctica médica establecida, a diferencia de la terapia de sustitución de andrógenos en el déficit de testosterona del adulto que tiene controversia.

Síntomas de la deficiencia de andrógenos

Los síntomas son numerosos y no específicos, y por esta razón es difícil de diagnosticar.

La circulación, el sistema nervioso y función cognitiva.

  •      Sofocos e hipersudoración
  •      Insomnio, nerviosismo, irritabilidad y cansancio
  •      Reducción de la sensación de bienestar
  •      Falta de motivación, baja autoestima, depresión

Sexualidad

  •      Libido disminuida
  •      Erecciones de menor rigidez
  •      Orgasmo de menor intensidad
  •      Volumen reducido de líquido eyaculado.

Otros síntomas físicos son

  •      Disminución de la masa muscular, del vigor y la energía física
  •      Pérdida del vello corporal
  •      Obesidad abdominal (sobre todo, atención al incremento del perímetro abdominal)
  •       Osteoporosis

Consecuencias de la deficiencia de andrógenos

Los cambios causados por esta condición pueden conllevar:
  • Aumento de riesgo de fracturas por osteoporosis y enfermedad cardiovascular
  • Reducción del bienestar general, de la fuerza física y problema de la esfera sexual
  • Depresión o dificultades para pensar o concentrarse, y pérdida de memoria)

Los síntomas, señales y consecuencias del metabolismo de la deficiencia de andrógenos son reversibles en gran parte, y pueden corregirse con la terapia de sustitución.

Diagnóstico

No existe ninguna prueba definitiva para el diagnóstico de la deficiencia de andrógenos. El nivel bajo de testosterona en sangre no es suficiente para realizar el diagnóstico. La combinación de diferentes síntomas sugestivos y señales físicas, junto con un bajo nivel de testosterona en la sangre, deberían elevar la sospecha de esta condición.

El problema de medir el nivel de testosterona

Existe una gran desacuerdo sobre cuál es el nivel normal de testosterona y qué se debería medir exactamente en la sangre para valorar una deficiencia de andrógenos. El nivel “normal” existente de testosterona se basa en análisis estadísticos de muestras de muchos hombres, incluidos los que pueden presentar deficiencia de andrógenos. Por lo tanto, el nivel “normal” de testosterona no es necesariamente el mismo que el nivel saludable.

Los niveles de testosterona varían durante el día (variación diurna). En general, los testículos liberan más testosterona por la mañana que durante el resto del día. Por ello, los análisis de sangre deberían realizarse entre las 8 y las 10 de la mañana, y se necesitan como mínimo dos resultados independientes y consistentes para establecer que existe un problema con el nivel de testosterona.

Del 60 al 70% del total de testosterona está estrechamente vinculado al nivel de una proteína presente en la sangre, llamada globulina transportadora de la hormona sexual (SHBG). Esta proteína transportadora es el modo más frecuente de transporte de las hormonas en el flujo sanguíneo y, efectivamente, es una reserva circulante de testosterona. La testosterona sólo se activa cuando se rompe el vínculo con la SHBG; éste es un proceso que ocurre con cierta frecuencia todo el tiempo. Los hombres mayores producen relativamente más SHBG, así como los que beben mucho o tienen desórdenes del tiroides, lo que reduce la cantidad testosterona “libre”. Otro 30 a 40% del total de testosterona está vinculado más libremente a otra proteína, llamada albúmina. La testosterona vinculada a la albúmina también es inactiva, por lo que la testosterona libre ((la fracción realmente activa) probablemente es sólo un 1 a 2% del total. En consecuencia, el nivel de testosterona total es una medida poco fiable de la testosterona activa.

Si la testosterona libre es normal, el déficit de andrógenos puede ser descartado y no se precisan más evaluaciones. Por el contrario, si existen niveles disminuidos de testosterona libre debe repetirse dicha determinación, y si persiste baja, deberá complementarse con otras mediciones hormonales (FSH, LH y prolactina).

Tratamiento

En términos generales, el declive en la producción de testosterona es una circunstancia que no se puede prevenir, pues hasta la fecha no se han identificado los factores de riesgo para que ocurra este fenómeno. Aunque es normal que se produzca en los varones un descenso de la testosterona ligado a la edad, sólo una parte de ellos presentan sintomatología, y precisamente son aquéllos los que son susceptibles de tratamiento.

Actualmente, el enfoque práctico de parece la opción más razonable; es decir, si aparecen múltiples síntomas asociados o la testosterona libre es inferior a lo normal o está en el extremo inferior del nivel normal, puede ser útil una “prueba” de terapia de sustitución de testosterona durante tres meses. Si los síntomas no mejoran, a pesar del aumento en los niveles de testosterona libre después de tres meses de terapia, probablemente no se debería continuar el tratamiento. Si los síntomas mejoran, se debería mantener el tratamiento mientras se mantenga la mejoría.

Los hombres que reciben suplementos de testosterona deberían realizar chequeos médicos regulares durante el primer año de tratamiento, que deben incluir un examen rectal de la próstata y análisis de sangre (colesterol, triglicéridos, PSA, nivel de glóbulos rojos, fundamentalmente). Después de este periodo, las revisiones son necesarios como mínimo una vez al año.

Preparados de testosterona

La testosterona se encuentra disponible en diversas formas:

Parenteral. Los preparados de elección prolongada constituyen el tratamiento más utilizado en esta patología. Hay que aplicar las inyecciones a diferentes intervalos según el preparado, generalmente vía intramuscular.

Sistemas transdérmicos, ya en gel o parches.. Este método proporciona una liberación de la testosterona muy similar al ritmo fisiológico. Los parches son probablemente la forma más fácil de aportar testosterona, aunque resultan un poco caros.

 

Algunos grupos han utilizado DHEA en pacientes con sospecha fundada de déficit androgénico. Dosis de 50-100 mg. diarios de DHEA inducen una acción anabólica, activan el sistema inmune, aumentan la fuerza y masa muscular, aumentando la calidad de vida en hombres y mujeres de 40-70 años, sin efectos secundarios apreciables. Cuando se alcanzan niveles propios de adultos jóvenes, muchos pacientes refieren sensación de bienestar y aumento de libido.

Conclusiones

El beneficio a largo plazo de los suplementos de testosterona en hombres mayores con síntomas de déficit de testosterona es incierto. No obstante, la testosterona probablemente es útil en los hombres con síntomas de incapacidad, si están asesorados correctamente y reciben un seguimiento adecuado. Se necesitan más investigaciones para definir el papel de la suplementación hormonal en estos casos.