Incurvación adquirida del pene o enfermedad de La Peyronie

La enfermedad de La Peyronie es una enfermedad inflamatoria de origen desconocido que produce una induración (aumento de consistencia) de la túnica albugínea ( capa que envuelve a los cuerpos cavernosos, que son los que contienen el tejido eréctil del pene), afectando a una extensión variable de la misma. Esto puede manifestarse como:

  • Erección dolorosa (fases iniciales).
  • Curvadura del pene erecto (pene “doblado”).
  • Un bulto o nódulo en el pene.
  • Disfunción eréctil por pérdida de rigidez o por una incurvación muy pronunciada.

La enfermedad fue descrita en 1561 por el anatomista italiano Fallopio, pero realmente fue difundida cuando un cirujano del rey Luis XV de Francia, François de la Peyronie, presentó un estudio a la Real Academia Francesa de Cirugía en la que describía a tres pacientes que presentaban una deformidad del pene en erección (1743).

Este problema afecta más habitualmente a varones adultos entre 40 y 60 años y es la causa más frecuente de incurvación peneana (alrededor del 1% de los varones). Si la deformación es intensa, puede dificultar la penetración o convertir en insatisfactoria la relación sexual.

Notar un bulto en el pene puede suponer una experiencia espantosa. A los hombres les suele preocupar que hayan desarrollado un cáncer. De hecho, el cáncer en el pene es muy raro, mientras la enfermedad de La Peyronie es, con diferencia, la causa más común de estos bultos. Si usted se encuentra un bulto, es importante que consulte al urólogo, pero no debe temer que se halle una causa grave.

Causas

El pene se compone básicamente de tres cilindros cubiertos por varias capas de tejido (los cuerpos cavernosos y la zona donde va alojada la uretra) y, finalmente, la piel. La pareja de cuerpos cavernosos forman el tejido eréctil que se llena de sangre durante la erección. Están rodeados por la túnica albugínea, una capa gruesa elástica.  En la enfermedad de La Peyronie aparecen espontáneamente placas fibrosas en la túnica albugínea y se notan como bultos blandos (placas), de tamaño variable, sobre todo en la línea media del dorso del pene. Cuando el pene está erecto, se ingurgita de forma desigual y tiende a curvarse en dirección a la placa, debido a que el tejido fibroso no se puede distender al igual que la albugínea normal elástica, causando el aspecto deformado característico de la enfermedad de La Peyronie.

El origen de la enfermedad  es desconocido aunque en se han implicado factores infecciosos (uretritis), traumatismos ( microtraumatismos que se producen durante el coito; también ocurre con más frecuencia en hombres a quienes se han administrado inyecciones en el pene como tratamiento de una disfunción eréctil), la asociación de esta enfermedad a otras que afectan a tejidos del organismo de origen similar al de la albugínea  ( esclerodermia, la enfermedad de Dupuytren, etc) e incluso la hipertensión arterial y el uso de fármacos betabloqueantes como el propanolol.

Síntomas

La enfermedad de La Peyronie puede aparecer en cualquier momento desde la adolescencia en adelante, pero normalmente aparece en hombres de 40 a 60 años. Afecta a 1 de cada 100 (0,4 a 1,0%) hombres de mediana edad.

La enfermedad causa muchos grados diferentes de deformación y molestia. A algunos hombres casi no les molesta, mientras para otros el coito es físicamente imposible. Los motivos que originan la consulta son:

  • Dolor en el pene en erección. Se da en las fases iniciales; en la mayoría de los casos, disminuirá gradualmente y desaparecerá sin tratamiento en pocos meses.
  • Induración, placa o nódulo en el pene. Puede desarrollarse lentamente durante varios meses y suele tardar entre 12 y 18 meses en alcanzar su máxima extensión.

Incurvación peneana durante la erección, siempre en la dirección de la placa, siendo generalmente dorsal o dorsolateral.  Durante los 12 a 18 meses en que la placa o el bulto se está desarrollando, la deformación del pene erecto puede cambiar: empeora en un 30 a 40% de los casos, mejora en un 10 a 20% y se mantiene sin cambios en un 50%. Normalmente el pene fláccido no está deformado. Es importante recordar que es normal un ligero grado de incurvación del pene erecto.

  • Acortamiento del pene; se da en fases avanzadas de la enfermedad.
  • Algunos hombres desarrollarán diferentes grados de disfunción eréctil (impotencia) como consecuencia de la enfermedad de La Peyronie. Puede variar de la incapacidad completa a conseguir o mantener una erección adecuada para una experiencia sexual satisfactoria hasta una ligera reducción de la rigidez del pene.
Diagnóstico

La enfermedad de La Peyronie se diagnostica basándose en el historia clínica y en el examen del pene. .
Es interesante contar con documentos fotográficos que documenten la incurvación. Puede utilizarse una ecografía para valorar el tamaño exacto y la posición del bulto.

Tratamientos

Tratamiento ¿Cuándo?

Si cree que puede tener la enfermedad de La Peyronie, debería acudir al urólogo.
Si el problema ha aparecido recientemente, particularmente si el bulto sigue desarrollándose o es doloroso, el médico puede considerar ofrecerle tratamiento médico.
Si hace mucho tiempo que está presente el problema, no cambia y no le causa demasiadas molestias, es posible que el médico no le recomiende ningún tratamiento y simplemente le pida que vuelva cuando la enfermedad empiece a empeorar.
Si hace tiempo que está presente el problema y le causa dificultades sexuales (como impotencia, dificultad para la penetración o dolor durante la relación sexual en la pareja), quizá necesite un tratamiento quirúrgico para corregir la deformidad. No es prudente insistir en un tratamiento quirúrgico sólo por razones estéticas.
Es importante entender que la enfermedad de La Peyronie puede, en el transcurso de meses, mejorar o progresar, por lo que es necesario un período de espera entre su aparición y la necesidad de instaurar un tratamiento quirúgico.
Si cree que puede tener la enfermedad de La Peyronie, debería acudir al urólogo.
Si el problema ha aparecido recientemente, particularmente si el bulto sigue desarrollándose o es doloroso, el médico puede considerar ofrecerle tratamiento médico.
Si hace mucho tiempo que está presente el problema, no cambia y no le causa demasiadas molestias, es posible que el médico no le recomiende ningún tratamiento y simplemente le pida que vuelva cuando la enfermedad empiece a empeorar.
Si hace tiempo que está presente el problema y le causa dificultades sexuales (como impotencia, dificultad para la penetración o dolor durante la relación sexual en la pareja), quizá necesite un tratamiento quirúrgico para corregir la deformidad. No es prudente insistir en un tratamiento quirúrgico sólo por razones estéticas.
Es importante entender que la enfermedad de La Peyronie puede, en el transcurso de meses, mejorar o progresar, por lo que es necesario un período de espera entre su aparición y la necesidad de instaurar un tratamiento quirúgico.

Tratamiento farmacológico

Existe una evidencia limitada de la efectividad de un tratamiento farmacológico. No obstante, este tratamiento es útil en hombres en los que la enfermedad de La Peyronie se encuentra en las primeras fases o está activa, es decir cuando el bulto se está expandiendo o es doloroso. El objetivo es reducir el dolor, el tamaño del bulto y la eventual deformación.
Se han empleado varios tratamientos con resultados pobres (Vitamina E, Colchicina, Tamoxifeno, L-Carnitina, Antioxidantes, etc), ante lo cual se suelen asociar

Iontoforesis

siguiendo con la experiencia de la inyección intralesional de verapamilo y dexametasona, se utilizó esta técnica para conseguir la difusión de estas sustancias en la placa sin recurrir a un procedimiento invasivo. Los resultados son muy buenos en fases temparanas en cuanto a la desaparición del dolor asociado a erección y razonablemente buenos en cuanto a reducción/estabilización de la deformidad, con mínimos efectos locales. Esta terapia se plantea con una duración de 8-10 sesiones en régimen de dos aplicaciones semanales.

Terapia de ondas de choque extracorpóreas (litotricia)

Esta técnica inicialmente tuvo unos resultados prometedores pero, a pesar del tiempo transcurrido, la literatura científica no ofrece datos satisfactorios y el interés hacia esta técnica se está diluyendo.

Inyección en la placa de la colagenasa del clostridim hystolyticum.

Esta técnica debe acompañarse de modelaje de la placa e instrucciones precisas al paciente para evitar la fractura del cuerpo cavernoso. Por otro lado, es costoso y no hay unanimidad en cuanto a su protocolo terapeútico. Es una herramienta a considerar en caso de deformaciones muy llamativas sin acompañarse de disfunción eréctil en los casos que se hayan agotado las otras opciones. Existe consenso en que permite mejorar discretamente el ángulo de incurvación, si bien no es una panacea para el tratamiento de esta enfermedad.

Cirugía

¿Cuándo se recomienda?

Debido a que el desarrollo de la enfermedad de La Peyronie varía mucho de un paciente a otro, es adecuado adoptar un enfoque inicial conservador hacia el tratamiento y evitar una intervención quirúrgica en las primeras fases.

La cirugía sólo debería utilizarse para corregir la deformación en hombres que tienen un grado de incurvación que impide el coito, habiendo tenido la enfermedad un período de evolución superior al año y se encuentra estabilizada como mínimo 6 meses.

Es esencial que la enfermedad se haya estabilizado y sea inactiva antes de intentar la cirugía; de lo contrario, podría continuar progresando después de la operación.

El éxito de la cirugía suele medirse con la corrección de la deformación pero no hay garantías de que el pene vuelva a estar perfectamente derecho después de la operación. Además, algunos hombres desarrollan disfunción eréctil o incluso insensibilidad del pene después de la operación, por ello no es un tratamiento que se deba contemplar sin precaución.

Tipos de cirugía: Corporoplastia

La plicatura de los cuerpos cavernosos (en palabras sencillas, hacer un pequeño pliegue) en el lado opuesto de la placa corrige la deformidad, con un porcentaje de éxito es del 80%. Tiene el inconveniente que acorta la longitud del pene en erección, pues queda a expensas de la longitud del lado cóncavo del pene deforme.

La incisión (corte) de la placa e injerto, generalmente con forma de H)  y luego rellenar el vacío con un injerto tiene la ventaja de conservar la túnica y mantener la longitud del pene.  Se han utilizado diferentes materiales, pero parece que el pericardio bovino y el tachosil ofrecen los mejores resultados. Tiene el inconveniente que la incidencia de disfunción eréctil postoperatoria y de alteraciones sensitivas en el glande es mayor que con la plicatura.

En estos procedimientos se practica normalmente la circuncisión, ya que suelen aparecer problemas en el prepucio (hinchazón o edema) después de esta operación en hombres que no han sido circuncidados.

Tipos de cirugía: Colocación de prótesis de pene

Es la opción más adecuada cuando se asocia disfunción eréctil avanzada, aunque con algún grado menos acusado de disfunción también puede plantarse , con objetivo de impdir una fibrosis excesiva y pos tanto un acortamiento más acusado del pene. La colocación de prótesis puede requerir técnicas de modelaje de modo asociado.

(Más información sobre la prótesis)

Pronóstico

La enfermedad de La Peyronie tiene un desarrollo muy variable. Muchos hombres con la enfermedad en grado leve no requieren o no desean tratamiento y disfrutan satisfactoriamente de las relaciones sexuales a pesar de la forma atípica de su pene. No obstante, es recomendable utilizar las terapias de primera línea (tratamiento oral, ionotoforesis) en fases iniciales del proceso para disminuir en lo posible las secuelas de la enfermedad, sobre todo en gente joven.